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El Ajedrez en la escuela

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Publicado por en en General

JUGAR A LA CIEGA II

      Jugar a la ciega 1   El ajedrez tiene muchas facetas. Existe desde luego, el de competición, en donde con ciertos límites en el tiempo de reflexión se intenta ser mejor que los demás. Hay muchísimas modalidades de ajedrez rápido: a una hora, media, quince minuto o cinco.

         Además de esto, existen ciertas modalidades en ajedrez cuyo fin primordial es hacerlo un juego espectacular. Una de ellas es el juego simultáneo. Se trata, en este caso, de que un fuerte ajedrecista juegue contra 20, 25 o más jugadores a la vez. La mecánica es muy simple. Cada jugador juega en un tablero y cuando el maestro (que por lo general lleva blancas), llega frente al aficionado, hace su jugada y éste tiene todo el tiempo que tarda el primero para regresar a su mesa y pensar su movimiento. Lo ejecuta, el maestro responde y así va tablero tras tablero. 

        Jugar a la ciega 10 Jugar a la ciega es la modalidad del ajedrez más espectacular que existe. El ajedrez a la ciega resulta sorprendente e incomprensible a primera vista, se juega sin poder ver el tablero ni las piezas y el jugador se vale simplemente de su mente para ir transmitiendo cada jugada.

         El aficionado observa ensimismado como el maestro retiene la posición en su mente como si pudiese ver las piezas, cada jugada parece realizada a través de unos pases mágicos y resulta difícil comprender como un ser humano puede lograr recordar y calcular tantas variantes a la vez. 

         Pero esto es sólo la punta del iceberg. Lo habitual es jugar sesiones de simultaneas, donde se juegan varias partidas al mismo tiempo. Pero la dificultad sigue en aumento, ya que todos los rivales de la sesión juegan viendo sus piezas en sus respectivos tableros.

         Jugar a la ciega 9Según algunos historiadores en el año 700 vivió en el Medio Oriente un juez llamado Bin Jubair (665-714) al que se le considera el primer especialista en el ajedrez a la ciega.

         Otro jugador destacado de esta modalidad fue Said Ben Yugair Al Kufi falleció en el año 820.

         En el año 970 un viajero griego llamado Joseph Techelebi, sorprendía a la audiencia con una increíble habilidad para jugar a la ciega.

         En 1266 un jugador llamado Bizzeca jugó tres partidas a la vez en Florencia.

         Ruy López (1540-158), Alfonso Cerón (1535-¿...?), Leonardo da Cutri (1552-1597) y Paolo Boi (1528-1598) deslumbraron a los cortesanos al vencer a sus rivales sin mirar el tablero.

           Jugar a la ciega 8 El juego a la ciega no es nada sencillo, exige un esfuerzo descomunal y no todos son capaces de soportarlo. Un ejemplo muy ilustrativo es el de Kermur de Legal (1702-1790), considerado el mejor jugador del mundo en su época, que sólo llegó a jugar una partida a la ciega en su vida y quedó tan agotado que prometió no volver a disputar otra jamás.

            La notoriedad del ajedrez a la ciega se extendió como un reguero de pólvora gracias a otro jugador francés: Andre Danican Philidor (1726-1795). Sus exhibiciones en el café de La Régence eran seguidas por auténticas multitudes y fue reclamado en distintos países para realizar simultaneas.Cuando en 1783, el gran Philidor jugó tres juegos a ciegas, tuvieron que firmar los testigos ante un notario público para constatar que fue verdad, ya que creían que las generaciones venideras no lo creerían.

       

De la hazaña de Philidor los periódicos de la época comentaron:

 

      Jugar a la ciega 11   Un periódico informó el 8 de mayo de 1783 con ocasión de una representación de ajedrez a ciegas del francés:

 

“Ayer, el Sr. Philidor dio en el club de ajedrez de St. James Street una de esas maravillosas demostraciones, por las cuales tanto se le admira. Jugó tres partidas distintas al mismo tiempo sin mirar los tableros...... Para aquella persona, que entiende algo de ajedrez, la realización de las capacidades del Sr. Philidor debe de significar como unas de las mayores proezas para las cuales un cerebro humano está en condiciones....”(citado en el libro de Susanna Poldauf: “Philidor: Una combinación única entre el ajedrez y la música”, Berlín, Editorial Exzelsior, pág. 96).

 

También el “Morning Post” del 28 de mayo 1782 publicó maravillado:

 

“Esta representación, al mismo tiempo muy interesante y sorprendente, parece sobrenatural y merece, sin duda alguna, ser transmitida como prueba de la fuerza del cerebro humano”(cita Poldauf, pág. 97).

 

El periódico londinense “World” incluso destaca el rendimiento de Philidor en el juego a ciegas como“un fenómeno de la historia de la humanidad, que debe considerarse como uno de los mejores ejemplos del espíritu y de la memoria humana”(cita en Poldauf, pag. 100).

 

Mientras tanto Denis Diderot un buen amigo de Philidor y uno de los más celebres intelectuales de aquellos tiempos, no estaba impresionado y advirtió a Philidor de los peligros del juego a ciegas:

 

“Si Ud. ha jugado estas tres partidas sin verlas, sin que existiese por su parte un interés crematístico para Ud., tengo que decirle, que: ‘Estaría dispuesto a perdonarle, si Ud. hubiese recibido por ese esfuerzo unas 500 o 600 guineas; pero arriesgar su inteligencia y talento para nada, esto es simplemente incomprensible’”.(cita en Poldauf, pág. 103).

 

http://www.tabladeflandes.com/frank_mayer/frank_mayer80.html

 

       Jugar a la ciega 13  Pero las hazañas de Philidor quedaron en el olvido con la llegada de otro genio: Paul Morphy (1837-1884). El estadounidense jugó 6 partidas a la vez en 1858 (New Orleans), hazaña superada al poco tiempo por Louis Paulsen (1833-1891), que jugó 8. Morphy batiría esa marca acto seguido con 10 partidas. Éste fue el comienzo de una gran rivalidad entre los maestros, buscando el record de más partidas disputadas a la vez.

 

         

         Con nuestros alumnos podemos realizar este ejercicio.

Jugar a la ciega Les mostramos el diagrama, dejamos que lo visualicen durante un cierto tiempo. Después quitamos las piezas del tablero y les haremos algunas de las siguientes preguntas.

a) ¿Qué piezas blancas se han movido?

b) ¿Qué piezas negras se han movido?

c) ¿Qué tipo de enroque han hecho las blancas?

d) ¿Qué piezas blancas están amenazadas?

También podemos realizar el siguiente e interesante ejercicio:

Los alumnos forman dos grupos. Cada grupo se asigna un color. Se colocan en el tablero mural tantas piezas como alumnos haya por cada grupo. Se deja que se visualice durante un corto espacio de tiempo. Los alumnos del grupo de las blancas, deben memorizar dónde están cada pieza, lo mismo el grupo de las piezas negras. Se nombran dos capitanes, que serán los encargados de ir al mural y preguntar a cada compañero de su grupo que diga la posición que ocupaba una determinada pieza de su color. Gana el equipo que más acierto consigue. ¡¡¡Se penalizará con un punto al equipo en el que algún alumno haga comentarios durante el juego, que indiquen al compañero una pista sobre la localización que ocupaba la pieza en cuestión!!

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